Viajeros en la región de Otavalo (I)
Es innato al hombre el deseo de viajar. El viaje ha existido a lo largo de la historia humana bajo distintas formas y ha ocupado miles de páginas escritas y millones de palabras pronunciadas. Desde la Epopeya de Gilgamesh, el texto escrito más antiguo conocido, hasta los viajes intergalácticos de la ciencia ficción, el viaje ha sido narrado y reproducido en la historia del hombre como su parte constitutiva. Este deseo innato de viajar ha sido y sigue siendo un deseo de reducir espacios y dislocarlos. Transportarse por cualquier medio a través de una geografía es siempre una práctica de separación pero también de alienación, un proceso a través del cual el viajante se reconoce y se desconoce en otros seres humanos y en otros lugares, en otras lenguas y en otros modos de vida. El viaje se convierte, así, en una forma de construcción de la identidad de los individuos y de los pueblos.