Los museos no son neutrales: captura colonial, memoria y resistencia
Este volumen, producto de una coedición entre la Universidad Intercultural de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas Amawtay Wasi (UINPIAW) a través de su Centro de Investigación de Estudios de África y Afroamérica (CEAA), el Museo del Carmen Alto (MCA) y la Casa de las Culturas Ecuatoriana Benjamin Carrión, se erige como una obra de lectura obligatoria y una intervención contundente contra la supuesta neutralidad de las instituciones culturales-estatales. No es una simple compilación académica, sino un acto de dignificación que interpela a la historia oficial y a la sociedad en su conjunto, levantando la voz desde la fuerza de la cimarronería y la resistencia.
Desde la coordinación de esta obra, situó el libro como el resultado de un esfuerzo colectivo y un ejercicio de dignificación de las vidas de mujeres racializadas. La obra, surgió de la experiencia co-curatorial de la exposición Petrona, Úrsula, Isabel: silencios y resistencias en la historia colonial, un ejercicio que se convirtió en una incisión política para incomodar las narrativas oficiales y sanar las heridas abiertas por el borramiento sistemático de las vidas racializadas. Esto evidencia su orientación decolonial, enfocada en el derecho a ser nombradas, la insurgencia, la resistencia y la necesidad de tejer memoria entre pasado y presente.
Este enfoque crítico nos permite rehumanizar las historias, sacando de la sombra del archivo a mujeres como Petrona de Céspedes, e Isabel y abrazarlas a bajo la protección del sagrado Baobad. Petrona, que encarnó la figura de la mujer cimarrona al disputar legalmente su libertad, e Isabel, quien se resistió a la esclavización de su hijo al entregarlo al convento como un acto de resistencia para procurarle una vida libre. Al aplicar la hermenéutica cimarrona y la fabulación crítica, convertimos estos fragmentos de dolor en una afirmación radical de la vida, demostrando que la libertad fue una conquista colectiva ganada a pulso, no una dádiva ofrecida desde el afecto del amo.
En esencia, Los museos no son neutrales es un llamado a desobedecer las formas dominantes de narrar, pensar y teorizar el mundo. Es la materialización de un compromiso del CEAA de la UINPIAW: reescribir la historia desde abajo y afirmar que la cultura debe servir a la emancipación de los pueblos. La obra no se queda en el pasado; se convierte en una semilla de libertad, dignidad, justicia y memoria viva, un resonar inacabado que exige que la existencia afrodescendiente sea reivindicada como parte fundamental de la historia colectiva. Es, como buscamos quienes nos sostenemos en la militancia desde la ternura y la palabra, una pedagogía para avivar el fuego de la memoria.
Si los archivos coloniales son un vasto desierto donde las vidas de las personas racializadas fueron reducidas a polvo, este libro es un oasis de sabiduría cimarrona. No busca regar las ruinas, sino usar esa agua para germinar una nueva raíz, permitiendo que las voces silenciadas florezcan como un palenque epistémico y político.