Josefa
Manual Práctico
Molleturo, 1964
La parroquia fue testigo de un acto que desgarro su alma y la selló con fuego y silencio. Josefa Escandón. mujer de carne, fe y misterio, fue arrojada a la hoguera por manos que alguna vez compartieron el pan y la misa. No fue justicia. Fue un ritual de sombras. Desde aquel día, Molleturo se hundió en una penumbra mortal que ni el sol pudo disipar. Las campanas de la iglesia enmudecieron, negándose a anunciar vida o muerte. Durante más de tres años, no hubo sacerdote que ofreciera perdón, ni teniente político que impusiera orden. Molleturo se convirtió en un páramo de culpa sin redención, donde la esperanza ardió junto a Josefa y sus cenizas se mezclaron con el polvo de las calles.
Uno de sus victimarios reconstruye los hechos, con la voz quebrada por el peso de los años. Cada paso que da lo hunde más en el pantano de la culpa. No duerme, sueña. Y en sus sueños la hoguera nunca se apaga. Cumplió la pena que le impuso la ley, pero no ha cumplido la condena que le impuso su conciencia. Este relato no busca absolución. Busca que lo escuches. Y una vez que lo abras, no podrás cerrarlo. Porque hay historias que no se leen: se sobreviven