Lo que el alma no pudo callar
“Hay emociones que regresan solo cuando una palabra se atreve a tocarlas.”
Hay momentos en la vida en los que un sentimiento se vuelve tan intenso que no cabe en el cuerpo. No importa cuánto intentemos disimularlo, disfrazarlo o guardarlo en silencio: tarde o temprano encuentra una grieta por donde salir. Así comenzó este poemario, no como un proyecto, sino como una necesidad. Una urgencia del alma que pedía ser escrita aun cuando yo no sabía exactamente qué quería decir.
Durante mucho tiempo caminé entre emociones que parecían no tener nombre. La nostalgia me seguía como una sombra suave; el romance aparecía en los lugares más inesperados; el deseo se encendía sin pedir permiso y la reflexión llegaba como una visita que obliga a poner todo en orden. Eran sensaciones viejas y nuevas, heridas y luz, preguntas y certezas que cambiaban de forma cada día.
Escribir estas páginas fue mi manera de escucharlas.
A veces nuestros pensamientos se vuelven un territorio extraño: uno donde habitan recuerdos que duelen pero que no queremos soltar, amores que encuentran su propio eco en el tiempo, vacíos que aún buscan una respuesta, y deseos que revelan la parte más viva de nosotros. Este libro es ese territorio: un espacio donde lo que estaba guardado pudo respirar al fin.
Estos poemas nacieron en días de claridad y en noches donde el silencio pesaba más que cualquier palabra. Algunos surgieron de la memoria, otros del deseo, otros del intento de comprenderme, aunque fuera un poco. Y muchos nacieron simplemente de ese impulso misterioso que aparece cuando algo dentro de uno necesita volverse verso para no romperse. No escribí estas páginas para convencer a nadie de nada. Las escribí para encontrarme. Para darle lugar a lo que había postergado, a lo que dolía, a lo que ardía y a lo que todavía buscaba un sentido. Cada poema fue una puerta: algunas abrían hacia el pasado, otras hacia una emoción que todavía no sabía nombrar, y otras hacia una versión de mí que recién estaba descubriendo.
Si estás leyendo estas líneas, quiero que sepas que este libro también es tuyo. No porque compartamos las mismas historias, sino porque todos hemos sentido cómo el corazón late más fuerte de lo que la voz se atreve a admitir. Todos hemos amado, perdido, deseado, recordado, buscado. Todos hemos tenido emociones que tratamos de esconder, pero que regresan a tocar la puerta cuando menos lo esperamos.
Ojalá encuentres en estas páginas un refugio o un espejo.
Ojalá algún verso te acompañe, alguno te acaricie, alguno te despierte, alguno te incomode y alguno te sane. Que este poemario sea un recordatorio de que sentir no es un error, que emocionar-se no es debilidad y que lo que guardamos muy adentro también merece ser escuchado.
Porque al final, este libro no es más que esto: la suma de las palabras que no pude callar, los silencios que al fin se atrevieron a hablar, y las emociones que, aun temblando, encontraron su lugar en la página.
Bienvenido a este viaje.
Bienvenido a lo que el alma, inevitablemente, tuvo que decir.