El Reino de Valentina
Existió una vez un reino que en los folletos prometía hadas, dragones y emociones fuertes. La realidad era más bien... doméstica. Las únicas “hadas” eran las luciérnagas del estanque, que por las noches dibujaban constelaciones efímeras sobre el agua quieta, y el famoso “dragón” era Sir Ronrondeo, el gato pug del herrero, cuyo resuello feroz y cara achatada le habían valido el título (y un plato extra de pudín cada noche, que devoraba con un ronquido que bien podía confundirse con una fumarola).