Yo, Dolores Veintimilla Carrión, Librepensadora y poeta
A Dolores Veintimilla de Galindo, la poetisa quiteña, la conocí en el
aula escolar, en la clase de literatura ecuatoriana. Luego, en la tertulia
familiar y muy después en la madurez de la vida, la encontré en los
libros escritos en el siglo XX entre ellos y el que me llevó a hurgarla
en los archivos históricos de Cuenca y Guayaquil fue Dolores Veintimi-
lla de Galindo Asesinada de G.H. Mata, llegando a convencerme de que
detrás de esas páginas amarillentas carcomidas por el tiempo pero no
indiferentes porque sirvieron para que ya entrado el Siglo XXI nue-
vas plumas desempolvaran las viejas escrituras, había un ser humano
inmenso al que la historiografía oficial le había bautizado como Dolo-
res Veintimilla de Galindo: poeta, precursora del romanticismo, triste,
abandonada y de propiedad de un señor de apellido Galindo, siguiendo
la vieja práctica social de que el varón es el propietario de todo, incluso de otras personas, como hijos y mujer, cuyas raíces respondía a un
sistema legal y social patriarcal.
Y es que luego de la lectura de libros y escarbar los raídos papeles
con esa pátina del pasado, muy propio de los archivos, emerge para
nuestro siglo una Dolores distinta, la Dolores Veintimilla Carrión con
una voz narrativa desde una primera persona íntima y lúcida, con un
tono poético, memorialista y profundamente literario, merced a la re-
construcción histórica y genealógica integrada de forma natural al flujo
narrativo. Desafiante y desafiando a las viejas escrituras construidas
desde el prejuicio social de unos escritores que pensaron en la mujer
del siglo XIX y un tanto generosos al reconocerla como poeta sin mayor
legado, escondiendo inconsciente o conscientemente a la libre pensa-
dora que desafió estereotipos en la naciente república.
En este libro que sale a la luz gracias a la generosidad del Dr. En-
rique Pozo Cabrera, rector de la Universidad Católica de Cuenca, hoy
Canciller y al Dr. Agustín Borja Pozo, actual rector y con el sello edi-
torial de EDUNICA a cargo de la Abg. Larizza Pozo Astudillo, el lector
se va a encontrar con apartados poéticos (su creación poética); con una
estructura narrativa cronológica y clara, donde nuestra Dolores Veinti-
milla Carrión empieza evocando a su padre, su linaje, a la Dolores niña
y joven, y nos recuerda su formación. Recita desde la tumba profana y
sagrada sus poemas y nos cuenta de sus primeras relaciones sociales. Y
claro, relata su vida con Sixto, su estadía en Guayaquil, el viaje a Cuen-
ca, su inserción en la sociedad morlaca, la tierra de su padre y abuelos,
la persecución clerical a la que estuvo expuesta, azotada en forma so-
lapada desde pulpitos antiguos con olor a incienso y palo santo, para
aterrizar en lo más desgarrador: su suicidio. Ese hecho incomprendido
que le llevó a una sepultura no merecida en un lugar donde se arroja-
ban los cadáveres que la iglesia de Cuenca no aceptaba en sus recintos
sagrados, renegaba de ellos, porque así era esa Iglesia.
Y desde el silencio sepulcral Dolores Veintimilla Carrión reivin-
dica a su esposo Sixto Antonio Galindo y Oroña, porque es quien de-
manda a la iglesia cuencana la exhumación del cadáver de ese lugar profano —la Quebrada del Diablo— para ser llevada a su último aposento
sagrado, a regañadientes, pero como había una orden del gobernador
eclesiástico, se tuvo que cumplir, porque no había hecho nada como
para recibir esa condena… y así lo reconoce una sentencia dictada a la
luz del Derecho Canónico de la época.
Dolores Veintimilla Carrión, la poeta del siglo XIX evoca su poe-
mario, abre las páginas de su diario olvidado, deshoja el juicio canóni-
co, y siente el agridulce de los comentarios editoriales post mortem. Pero
sobre todo se presenta como la mujer libre pensadora que defiende de-
rechos, revela su formación humanista, y ratifica que con su pluma za-
randea a la ley penal cuando escribe su “Necrología”, esa página histórica
con la que revela su formación y la influencia del pensamiento fresco
y revolucionario de los pensadores del Siglo de las Luces, vedado a las
mujeres en una sociedad patriarcal como la ecuatoriana.
Yo, Dolores Veintimilla Carrión, libre pensadora y poeta, se hace pre-
sente a través de la pluma de Simón Valdivieso Vintimilla, gracias a la
Universidad Católica de Cuenca.