San Marcelino Champagnat
Para educar hay que amar
San Marcelino Champagnat.
Para educar hay que amar
La vida de san Marcelino Champagnat es un testimonio de fe, sencillez y entrega apasionada a la educación de los más necesitados. Desde sus humildes orígenes en la Francia de la Revolución hasta su vocación sacerdotal, su historia revela el esfuerzo de un joven que, a pesar de sus limitaciones, respondió con generosidad al llamado de Dios.
Movido por un profundo amor a los niños y jóvenes, fundó una obra educativa basada en la cercanía, la ternura y el ejemplo, convencido de que para educar hay que amar. Su legado sigue inspirando a formar personas con valores, fe y compromiso con la sociedad.