Edición anotada de Los piratas en Cartagena de Soledad Acosta de Samper: estudio filológico y biobibliográfico
Tal vez no cuente con la referenciación meritoria en muchas compilaciones de historia de la literatura, dado que el canon se limita a reconocer obras escritas por hombres y, por ende, con más amplia recepción o de mayor impacto coyuntural principalmente en los siglos XIX y principios del XX. No obstante, Doña Solita, como la llamaba la recordada investigadora Beatriz Aguirre, escribe en un medio y tiempo en que la educación, la política y el arte, por solo mencionar los escenarios que ahora nos convocan, veían la luz limitadamente desde la rúbrica masculina. Tal vez no sea la más célebre de las obras de esta autora; sin embargo, Los piratas en Cartagena representa parte de lo que fuimos o, desde el paradigma colonialista, se nos impuso ser en otros tiempos. Cubre dos siglos durante los cuales los españoles ubican su imperio en las que son hoy las repúblicas latinoamericanas.
Se inscribe en una época que va desde la fundación de Cartagena en 1533 hasta el siglo XVIII cuando los conflictos entre España y el interior de Europa estallan de manera definitoria en los epicentros urbanos, uno de ellos es dicha ciudad, donde, hacia mediados del siglo XVI, se establece la base del poderío español, luego de que los núcleos se ubicasen en las islas del Caribe. A raíz de los constantes ataques de piratas, corsarios y filibusteros, se vio la necesidad de llevar a cabo un ambicioso proceso de fortificación en Cartagena con la más estratégica planeación para soportarlos. Es posible que la ocupación de la autora en construir una obra que compilase episodios novelescos basados en la documentación histórica se da influida por sus recuerdos infantiles en esta ciudad, tal como se menciona en la carta dedicatoria: «[…] porque en sus playas vaga para mí el recuerdo de mi padre, a cuyo lado visité en la infancia aquellas magníficas murallas; aquellas ruinas asombrosas de una grandeza que aún no ha muerto».
Es un índice que dirige a la motivación de la autora por la escritura de esta obra, mediada por esa admiración a las fortificaciones, cuyos vestigios despiertan asombro ante una majestuosidad que atestigua dos siglos de historias de batallas, exaltación de héroes quienes, abnegados y motivados por una causa que escudan sobre sus propias vidas, defienden la ciudad. Todos los lugares que en la obra son descritos son los mismos que diesen tal deslumbramiento en Acosta y que con gran eficacia evoca para ubicar los personajes y situaciones, cuyo soporte documentado se da con gran acierto y pertinencia.
Afrontamos ahora una obra colmada de aventuras, con un lenguaje accesible y una ordenada secuencia narrativa que cómodamente mantendrá la tensión en un lector que expeditamente habitará una ciudad cuyo embrujo atrae a los más apasionados por la historia del costado oeste del Atlántico. Se evoca un escenario que, al recorrerlo, eleva a un viaje temporal hacia aquellas plazas por las que siglos atrás pasan los piratas y se libran las próximamente narradas luchas, mientras retumba el sonido de las cornetas convocando a la batalla, y se vislumbran las fragatas y galeones que en bandada vienen desde Europa.
La presente edición está compuesta inicialmente por un apartado biobibliográfico sobre la autora en la que se resaltan su vida y obra con la referencia de sus editores más reconocidos y un cuerpo de artículos que sobre ella se han publicado. El siguiente segmento ofrece un análisis narratológico de carácter meramente estructural y descriptivo en que se analiza el tipo de narrador, el tiempo y el espacio donde suceden las acciones relatadas; todo ello con la pertinente sinopsis de la obra, en la que se da una panorámica de los sucesos como preludio y contextualización de lo que se leerá a continuación. Luego se expone el cuerpo de la obra, a la cual se le ha respetado el vocabulario y redacción, atendiendo a unos de los principales objetivos de la edición: el respeto por el estilo de la autora, dado que ilustra un momento de la literatura y cuyo reconocimiento no debe negarse, ya que es el resultado intelectual y estético de una autora quien, como se enuncia en la biobibliografía, representa la voz que reclama el mandatorio reconocimiento del posicionamiento de la mujer en la sociedad y en la producción literaria colombiana y, más aún, latinoamericana.
Ese mismo respeto por la edición príncipe se da en elementos como la inclusión de las notas de la autora, las cuales se diferencian de las notas explicativas por estar divididas en números cardinales resaltados en negrilla. Se opta por mantener el título que la autora le da al cuadro cuarto: «Los piratas en Santa Marta. El obispo Piedrahita y el filibustero Morgan», a diferencia de las ediciones posteriores a la príncipe que han optado por elidir esta primera parte del título y encabezarlo: «El obispo Piedrahita y el filibustero Morgan». La diagramación y características tipográficas se han hecho con la mayor semejanza posible a esa primera edición, al igual que las rotulaciones, títulos y orden de las partes del libro.
Con respecto a las notas explicativas, cabe anotar que van al final de cada uno de los cuadros y no se han incluido como notas al pie de página. Estas van especificadas con números cardinales junto al segmento que se explica y, a diferencia de las notas de la autora, no tienen algún resaltado, ya que de esta forma se incluyen las notas de la autora; por tanto, se ha optado por este recurso para mayor practicidad. Son 123 notas que amplían el campo referencial, específicamente en lo que concierne a los espacios geográficos, nombres de los personajes, referencias bibliográficas y momentos históricos,
Seguidamente, se encuentra un apartado que reporta y justifica las modificaciones hechas a la edición príncipe, en que se contabilizan las modificaciones y se señalan algunas particularidades referentes a la evolución y transitoriedad de la lengua, a la vez que se trazan límites entre el trabajo de edición y el estilo que en la obra se imprime. En el siguiente de este mismo segmento se puede analizar un reconocimiento estructural comparativo de las diferentes ediciones de la obra, seguido de un apartado crítico acerca de este análisis. Posteriormente, se tiene una parte referente al tópico de la interpretación, se expone un ensayo que pretende delimitar, argumentar y debatir el estilo; tal análisis se remite al reconocimiento de los indicios que dirigen a posibles géneros a la vez que se toma posición frente en la categorización estilística. Para ello, se analizan varios aspectos como es el de la imagen de la mujer, héroes, antihéroes y otros varios tópicos que dirigen al tema propuesto en el ensayo, la pregunta por el estilo, todo con el pertinente sustento teórico.
La última parte concierne el dosier que, entre otros elementos, incluye: fotografías de los lugares más insignes de Cartagena y que son evocados en la obra; trabajo fotográfico de las ediciones y algunos otros trabajos de la misma autora, cuyas primeras ediciones se conservan. En este mismo segmento se incluyen las imágenes de algunos textos originales que son escritos en 1913 y exaltan la figura de doña Soledad. Cada una de estas partes contiene al final el soporte bibliográfico que da cuenta del trabajo investigativo. Finalmente, se puede ver la bibliografía de y sobre Soledad Acosta de Samper.
Con respecto a la bibliografía, se debe aclarar que esta va al final de cada segmento que lo requiera, la más amplia es la de las notas explicativas que contiene referencias bibliográficas investigadas, en su mayoría, en Medellín, concernientes a la investigación enciclopédica. Se decidió por conservar la forma e información de las citas textuales, sobre todo cuando obedecen a datos históricos relevantes; esto, para respetar el criterio de autor. Al final de cada nota se inscriben unas iniciales correspondientes al libro investigado, seguidas de la página; por ejemplo, (EUIEA Tomo V, p. 21) para referirse a Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana. Con respecto a la investigación de textos de carácter histórico se resaltan los más útiles y referenciados: Diccionario de personajes históricos de Cartagena de Juan Dager Nieto (2001); Cartagena de Indias, puerto y plaza fuerte de Juan Enrique Marco Dorta (1960); Historia General de Cartagena de Eduardo Lemaitre (1893), y, como referencia básica para los demás apartados y la investigación en general, se reseña: Las fortificaciones de Cartagena de Indias, estrategia e historia de Rodolfo Segovia (2009). Estos títulos son investigados en la biblioteca Bartolomé Calvo y el archivo histórico de Cartagena.
Las decisiones textuales y filológicas en esta edición se apoyan en el principio descriptivo, que intenta mostrar la forma gramatical en su tiempo y espacio, aunque con un criterio de actualización, con la debida documentación y reporte, sin el ánimo de prescribir un modo sobre otro, pues no se trata de un criterio de autoridad idiomática, sino un posicionamiento longitudinal de las formas para que cada lectora o lector las reconozca y las pondere diacrónicamente para ubicar en tiempo y espacio cómo se escribía en el siglo XIX y cómo se escribe en la actualidad. Los fenómenos que subyacen del sistema-lengua, por ende, no muestran el cómo debería ser sino el cómo es.
Es, pues, una edición que se ofrece con el mayor ánimo de aportar al patrimonio literario de la nación y de América Latina, y comprende a la vez un proyecto investigativo apoyado por el pregrado de Letras: Filología Hispánica de la Universidad de Antioquia, en su versión de tesis, que trae este resultado, una edición que exalta la figura femenina más representativa en la literatura colombiana y latinoamericana, con una obra provista de prodigiosas narraciones. De igual manera, es una exaltación a este título que, desde su simple mención en los prólogos de las ediciones, provocó una fascinación que se ha optado por compartir a manera de edición anotada.