Campanario evanescente
Los fonemas, las palabras cultas, las rimas, las figuras literarias hábilmente colocadas, nos permiten vivir una danza mágica; los ritmos en versos sueltos o en sonetos exactos son música que halaga. Los versos personificados del río, del árbol, de la lluvia, del viento, de la nube, del tiempo, del amor, en fin, de todo lo creado en exquisita armonía, son un canto a la naturaleza, son la gratitud por la tierra que nos vio nacer o son el lugar que estaba preparado para nuestro segundo hogar, generosa hospitalaria, donde se ve crecer a los hijos con su propia y nueva historia.